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Guías · Precios y cobrar

Cómo ponerle precio a tu producto sin regalarlo

Por Víctor Velázquez · GrowPals · Publicada el 1 de agosto de 2026

El precio de venta de un producto se calcula en dos pasos: suma todo lo que cuesta producirlo —materiales, costos indirectos y tus horas de trabajo— y divide ese total entre uno menos el margen que buscas. Al resultado se le agrega el IVA. La fórmula es corta; el oficio está en armar la suma completa.

Precio antes de IVA = (costos directos + tus horas trabajadas) ÷ (1 − margen)

Aquí está el cálculo completo con un caso trabajado: una repostera de Guadalajara que vende pasteles de tres leches. Al terminar vas a poder ponerle precio a cualquier producto tuyo con una tabla de cinco renglones. Una aclaración antes de empezar: esta guía es para producto físico. Si cobras por hora o por proyecto, el peso del cálculo cambia y este método no te sirve tal cual.

Qué cuesta de verdad tu producto

Tu producto cuesta tres cosas: los materiales que se ven, los costos invisibles y tus horas de trabajo. Los materiales los suma todo el mundo. Los invisibles —gas, luz, empaque, merma— se olvidan seguido. Y las horas propias casi nadie las cobra, que es la forma más común de trabajar gratis sin darse cuenta.

Los costos directos son los fáciles: lo que compras para producir una unidad. Harina, leche, huevo, la fruta de la decoración. Si existe el ticket, ya lo tienes.

Los invisibles piden un poco más de trabajo. El gas y la luz del horno se prorratean: si el recibo del mes sube $500 por hornear y ese mes salen 20 pasteles, cada pastel carga $25. El empaque cuenta completo, con caja, blonda y bolsa. Y la merma es lo que se pierde en el proceso —el pastel que no salió, la crema que caducó—: si de cada diez unidades pierdes una, cada unidad vendida carga una décima parte de ese costo.

Falta tu hora de trabajo, que vale lo que costaría pagarle a alguien más por hacer exactamente eso. El dinero no sale de tu bolsa, pero el costo existe: lo estás poniendo tú, en tiempo. En el caso que sigue, la repostera usa $90 la hora, la tarifa a la que podría conseguir ayuda de repostería.

El cálculo completo, con una repostera de Guadalajara

Supón un pastel de tres leches que lleva $180 de ingredientes, $25 de gas y luz, $30 de empaque y tres horas de trabajo a $90 la hora. El costo total es $505 y, con un margen del 30% más el IVA, el precio de lista queda en $840. Así se llega ahí, renglón por renglón:

ConceptoMonto
Ingredientes$180.00
Gas y luz (prorrateados)$25.00
Empaque$30.00
Tres horas de trabajo × $90$270.00
Costo total$505.00
El mismo costo, a escala
Ingredientes
$180.00
Gas y luz (prorrateados)
$25.00
Empaque
$30.00
Tres horas de trabajo × $90
$270.00

Costo total$505.00

¿Y la merma? En el caso de la repostera ya viaja dentro de los $180 de ingredientes: compra contando con que algo se pierde. Si en tu producto es un costo aparte, agrégale su propio renglón a la tabla.

Primer paso: el margen. Un margen del 30% significa que de cada peso que cobras, 30 centavos quedan para el negocio. Por eso el costo se divide entre 0.70: 505 ÷ 0.70 = $721.43.

Multiplicar por 1.30 parece equivalente y te deja el precio más abajo de lo que crees: 505 × 1.30 da $656.50, y a ese precio el margen real es del 23%, no del 30%. La diferencia son $65 por pastel. En 20 pasteles al mes, $1,300 que desaparecen sin que el error se note.

Segundo paso: el IVA. La tasa general en México es del 16% (Ley del IVA, art. 1o): 721.43 × 1.16 = $836.86, que se redondea a $840 para tener un precio de lista limpio. No todos los productos causan la tasa general —hay alimentos que van a tasa 0% (art. 2o.-A de la misma ley)—, así que confirma la tasa del tuyo con tu contador antes de publicar tu lista.

El método completo, en corto

Para calcular el precio de venta de un producto se suman los costos directos y las horas de trabajo del dueño, y ese total se divide entre uno menos el margen deseado. Un pastel de tres leches en Guadalajara cuesta $505: $180 de ingredientes, $25 de gas y luz, $30 de empaque y tres horas de trabajo a $90 cada una. Con un margen del 30%, el precio antes de impuestos es 505 ÷ 0.70 = $721.43.

Con la tasa general del IVA en México, del 16% (Ley del IVA, art. 1o), el precio final es 721.43 × 1.16 = $836.86, que se redondea a $840 de lista. El margen se divide, no se multiplica: 505 × 1.30 daría $656.50, que es un margen real del 23%. La fórmula sirve para cualquier producto físico: los pasos son los mismos y solo cambian los montos.

¿Y si el mercado no paga ese precio?

Tienes tres salidas honestas: bajar el costo real, subir el valor percibido o aceptar que ese producto no es negocio. Bajar el precio por debajo del cálculo no está en la lista, porque un precio que no cubre costo y margen es tu bolsillo subsidiando a tus clientes.

Bajar el costo casi siempre empieza por las horas. Producir por lote las reparte: si en cinco horas salen cuatro pasteles en vez de uno en tres, la mano de obra por unidad baja de $270 a $112.50, y el precio de lista con el mismo margen baja a unos $580. También cuentan los proveedores —la leche y la harina por bulto cuestan menos— y una receta estandarizada que reduzca la merma.

Subir el valor percibido cambia contra qué te comparan. Un tres leches para llevar compite con el del súper; el mismo pastel con empaque de regalo, tarjeta y entrega a domicilio compite con las pastelerías finas de la ciudad. El producto casi no cambió; la ocasión sí, y la ocasión es la que paga.

Y si ni bajando costos ni subiendo valor el número cierra, el precio ya hizo su trabajo: te avisó a tiempo que el problema está en el modelo. Hay productos que solo funcionan como gancho de otro más rentable, y hay negocios a los que ese producto simplemente no les da. Distinguirlo es una decisión de modelo de negocio, y por eso existe ¿Cuál es tu modelo de negocio?, el diagnóstico con el que se empieza esa conversación.

Los tres errores que más vemos

Los tres errores que más vemos al poner precio: copiar el precio del competidor, no cobrar las horas propias y confundir margen con ganancia neta. Los tres se corrigen con la misma fórmula: costo ÷ (1 − margen).

Copiar el precio de enfrente falla porque su estructura de costos es distinta de la tuya: renta, volumen y proveedores mueven el costo unitario. Y quizá el de enfrente tampoco hizo el cálculo y estás copiando un error ajeno.

No cobrar las horas propias hace que el negocio parezca rentable mientras el dueño trabaja gratis. La prueba es una pregunta: ¿cuánto costaría pagarle a alguien por ese trabajo? Esa cantidad ya vive dentro del costo.

Y el tercero: tratar el margen como si ya fuera la ganancia neta. Del margen salen los costos fijos —renta, teléfono, plataformas— y los impuestos: en RESICO, el ISR para personas físicas va del 1% al 2.5% de los ingresos (SAT, régimen vigente desde 2022). La ganancia real aparece cuando restas todo eso, cada mes.

¿De dónde sale el margen que le pides?

Del modelo de negocio. Un 30% puede ser sano para quien vende por encargo desde su cocina y quedarse corto para quien renta un local con dos empleados: los costos fijos que ese margen tiene que cubrir dependen de cómo está armado tu negocio completo.

Por eso el siguiente paso es nombrar tu modelo: qué entregas, cómo cobras y qué le pides a cada venta. Encuentra tu modelo de negocio con el diagnóstico de GrowPals, y sabrás qué margen tiene sentido pedirle a tu producto. Si además quieres el mapa completo —las siete decisiones que arman un modelo y los once modelos con sus números en México—, ese mapa es la guía de GrowPals, que se está escribiendo.

Mientras tanto, la acción de hoy cabe en una tarde: llena la tabla de cinco renglones con tu producto, divide entre 0.70, súmale la tasa de IVA que te aplique y compara el resultado contra tu precio actual. Si tu precio de hoy quedó abajo, ya sabes exactamente cuánto de tu trabajo estás regalando en cada venta.

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